lunes, 27 de marzo de 2017

¿Un hombre cabal ?







Aquello me cogió por sorpresa.  Esa tarde estaba yo cerca del yacimiento arqueológico recién descubierto:  en la arboleda de los fresnos y había numerosos cantuesos florecidos que se desparramaban por la colina. Su penetrante aroma y la viveza de su florecillas rojas, imprimían en mi ánimo una imprecisa pero muy placentera sensación de libertad y hacía que disfrutase de algo muy puro que parecía emerger desde lo más profundo de la tierra.  La sinceridad que me caracteriza, me lleva a reconocer que soy una criatura mediocre que se intimida, con gran facilidad, ante hechos muy normales. Aprovecho mi tiempo de soledad para pensar en cosas inútiles y es por eso, que me parecía estar sintiendo el espíritu de los antiguos pobladores de estas tierras sin mácula: cuando aún los hombres vivían en armonía con la naturaleza. 

 A lo lejos, una figura humana se movía avanzando por el   sendero que conduce a la fresneda.  Algo en aquella persona me resultaba tremendamente familiar pero ni, por lo más remoto, se me ocurrió pensar que era Ramón, el Tato,  quien se estaba acercando. Curiosa, lo seguí con la vista. Era un lugar muy solitario porque en aquella zona no se practicaba el cultivo  de huertas ni tampoco se trabajaba todavía en el yacimiento.  Me sentí desprotegida y fue esa idea la que me hizo ocultarme en la arboleda y alejarme del sendero. Tratando de impedir cualquier movimiento que delatara mi presencia,  me senté en el suelo.  Absorta en el canto de pájaros por mi desconocidos, no me dí cuenta de cuánto tiempo había transcurrido. De pronto, apareció ante mí el rostro atezado de Ramón que dijo:

-¡Cómo te escondes!  Y con voz melosa   continuó diciendo que me sentaba muy bien la vida en el pueblo y que estaba preciosa.  Pero en aquellas palabras se percibía un tono insolente  aunque pretendía parecer benévolo.   No es que yo quiera tergiversar las cosas como luego él sostuvo ante quien quiso escucharle.  Al fín y al cabo, yo sólo era una forastera y nadie sabía cómo era mi vida en la gran ciudad… Ramón, sin embargo, tenía fama de hombre serio: buen marido y padre de familia ejemplar.



Sentía miedo.  Algo me avisaba del peligro en el que estaba.  Al alcance de mi mano hallé una piedra que recogí sin dudarlo.  Me levanté  sin decir ni una sola palabra porque mi garganta soportaba una tensión tal que no podía hablar. Sólo pensaba en poner tierra por medio y comencé a correr: aún era joven y ágil.  También él, en silencio, comenzó a perseguirme.  Justo cuando llegué al camino, me alcanzó y para entonces ya se había deteriorado completamente   su aparente conducta melosa, de su boca salían las más atroces palabras.  Yo aún sostenía la piedra en mi mano derecha.  Con una furia tremenda se abalanzó sobre mí y yo me defendí con la piedra.  Mi golpe debió ser brutal ya que ví como la sangre chorreaba de su cabeza y me soltaba dando alaridos…Corrí, corrí y corrí como nunca lo había hecho: como nunca volveré a hacerlo.  La guardia civil tuvo que subir a recogerlo.  A mí, no sé si todos me creyeron.
Alguien extendió la sospecha de que había sido una cita y, a partir de ella, cualquier cosa era posible que hubiera sucedido. ¿Qué andaba yo buscando en un lugar como aquel? 




Este cuento, de corte realista, fue escrito el 11 de mayo de 2012, para el taller literario "Letras mágicas"

Alcalá de Henares, 27 de marzo de 2017
Como siempre el texto y las imágenes han sido realizadas por Franziska 

 

Cuento escrito en el mes de mayo de 2012  para el taller de "Las letras mágicas"

14 comentarios:

Chesana dijo...

Se veía venir ese final (o parecido) casi desde las primeras líneas en que aparece el protagonista. Y es que siempre el patrón es el mismo, algo que nunca entenderé. Parece que una mujer sola que pasea es un grito al viento para algunos.

Buen texto que no ha perdido actualidad... por desgracia.

Abrazo.

Maite S.R dijo...

Un relato magnético que te atrapa desde la primera frase. Tienes una gran facilidad para envolver al lector en el ambiente que quieres. Me encanta esa parte en que ella penetra en el bosque de fresnos y las sensaciones que tiene.
El modo en que está contado es magistral. Enhorabuena :)

Abrazos

Marina Fligueira dijo...

¡Ay, Franziska!!! Mujer, te serviría pa no volver… Oye pobre Ramón!... Que mal le salió el tiro.

Pero que bien está este relato genial amiga, eres fantástica. Que bien se pasa leyéndote.
Te dejo mi felicitación y mi gran estima.
Un abrazo y un beso, se muy .muy feliz.

maría del rosario Alessandrini dijo...

Sabes hacer placentera la lectura, eres grandiosa escribiendo estos relatos Francisca. ¿No puedes entrar a mi blog no te veo hace mucho por él? y algunas personas tiene inconvenientes para entrar, gracias.
Abrazo

Existe Sempre Um Lugar dijo...

Boa tarde, parabéns pela maneira fácil que desenvolve o texto com muito boa escrita que é entusiasmante, a historia é perfeita.
AG

Jaime Portela dijo...

Magnífico conto.
Gostei muito, amiga Franziska.
Bom fim de semana.
Beijos.

Beatriz Pin dijo...

También tu historia me ha tocado! Por varias cosas, ahí hay un ensalzamiento de la vida natural que te imaginas en aquellos prehistóricos, que apenas sí tenían lugar dónde cobijarse y eran nómadas, andaban de un lado para otro como Genoveva.
Luego tu historia me recuerda una situación parecida que me ocurrió cuando visitaba un dólmen, cerca de Santa Uxía de Riveira, el dolmen de Axeitos, un lugar solitario y apartado de la población. Estaba con mi hijo, aún muy pequeño, y un hombre se aproximaba porque nos estuvo siguiendo al lugar. Sentí miedo también y creo que salimos de allí mas que corriendo. El niño no comprendía mi temor.
Es una historia bien hecha y que, en poco recorrido, consigue poner a punto la adrenalina. Las fotos son exquisitas. Con esa combinación de antiguo y moderno, de superposiciones y juego de luz. Me encantan las fotos que haces tanto como las historias que escribes. Pero me gusta mucho todo. Un abrazo, Franziska.

Kasioles dijo...

Y lo cierto es que tus letras tienen algo de magia.
He seguido atenta la entretenida lectura de ese bonito cuento, y me he imaginado a una Francisca joven, llena de vida, amante de la naturaleza y feliz en esos parajes hasta que...
La figura de ese hombre vino a complicarlo todo, me he metido tanto en la lectura que corrí contigo y, pese al susto, he comprobado satisfecha que has podido defenderte como una valiente ¡bonito cuento!
Gracias por tus letras, sabes que me arropan y hacen que me sienta bien cuando te leo.
No dejes de hacer mi receta de la tarta, tus hijos te lo agradecerán, además es muy fácil y los resultados son sorprendentes.
Cariños en abrazos.
kasioles

Marina Fligueira dijo...

Bueno, paso a releer tu historia con Ramón, en momentos de relax y otro de apuros, pero todo con un final feliz para ti, no tanto para Ramón. Franziska, tienes un don especial, un toque de humor para las letras o, yo veo así qué, hace sentirse uno muy bien, muy bien al leerte. Felicidades, reina.

Te dejo un abrazo grande.

maría del rosario Alessandrini dijo...

Hola Francisca, estamos lejos de la ciudad y llovió 400 mm, así que nos quedamos sin internet hasta hoy, ahora paso a saludar a todos, gracias por tu cariñosa amistad.
Un abrazo grande

Josefa dijo...

Hola Franziska. He disfrutado un monton leyendo tu cuento ¿Has publicado algún libro? Escribes de maravilla. Aún puedes hacerlo y dejar un buen recuerdo. que seria para quien lo leyera todo un placer.
Gracias por tu comentario en el blog de josefa sobre todo por tu interés por saber si estoy bien. Perdona que no pase más a menudo. Es que me pongo menos en este artilugio.
Un abrazo.

Alí Reyes dijo...

Hay unas fotos por aquí que dentro de un tiempo debo estar tomando para comentar tu blog en tigrero, Dios mediante.
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Franzika no estás sola en eso de no gustarte la música lírica...es un defecto que compartimos las mayorías y yo no soy la excepción tengo gustos muy parecidos a los tuyos, debe ser por eso que mi limitado acceso a la lírica sea el de pop ópera. Pero te voy a proponer algo ¿puedes ir a tigrero y oir la versión en bolero de O SOLE MIO?
Oyela y ve el video y luego me cuentas ¿vale?

Maria Luisa Adães dijo...

Cansada eu estou.
Pouco escrevo
nada digo do que sinto
o momento é de Oração

O problema de saúde é muito grave.
Ainda não sabemos se há operação!

Com operação (muito difícil e grave
pode haver esperança ou não)...

Sem operação
Não há esperança!

Estamos a viver estes momentos
pelos quais nunca tinha passado
e é tão grave que não quero acreditar!

Sou crente,
mas sei que estamos sujeitos à Lei da Vida.

Meu marido é a minha vida
e não sei que fazer sem ele a meu lado
e para a época, ainda é uma pessoa relativamente nova!

Não sei
Só Deus sabe...
Lamento ter de escrever o que nunca escrevi!

Francisca, fica a meu lado junto ao meu último livro
e que DEUS te Abençoe.

Bendiciones para ti e a minha amizade!


Maria luísa

Franziska dijo...

Hay momentos dificiles en la vida. Es la incertidumbre porque no sabemos qué va a pasar. Comprendo que estés preocupada y siento tu dolor y querría encontrar palabras que te ayudaran a no perder la esperanza. Pueden que todo termine por tener una solución, quizás, la situación pueda encontrar una buena solución. Confía en Dios en el que manifiestas tu fe. Piensa que no puedes sentirte triste ni abatida porque también tu marido necesita de que tengas buen ánimo. Sea como sea, vas a estar a su lado, le vas ayudar en todo, vas a hacer todo lo que esté en tu mano para que él se restablezca. Tienes un corazón generoso y estoy segura de que sacarás "fuerza de flaqueza" y le ayudarás. Si puedes, practica relajación mental que eso ayuda mucho a mantener la cabeza y a no sufrir más de lo necesario. Por favor, no pienses lo peor, manten la confianza. Todo se arreglará. Cuando estés con ánimo, escribeme y dame noticias. Yo estaré naturalmente deseando recibir tus noticias. Ya tienes mi correo.

Con todo mi mayor afecto, espero que vuestro sufrimiento actual, abra muy pronto un camino que lo encamine hacia la esperanza. Un abrazo muy fuerte. Franziska